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Fez, Marruecos: los artesanos que mantienen vivo el pulso de la medina
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Fez, Marruecos: los artesanos que mantienen vivo el pulso de la medina

En la medina de Fez, declarada Patrimonio Mundial, los oficios tradicionales como el curtido, la tejeduría y la carpintería se transmiten de generación en generación. Un recorrido documental por los talleres que sostienen la vida cotidiana y enfrentan los desafíos del turismo y la modernidad.

La medina de Fez, fundada en el siglo IX y esplendorosa bajo los merinidas en los siglos XIII y XIV, es un laberinto de callejones donde el tiempo parece haberse detenido. Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1981, conserva un tejido urbano y monumentos excepcionales: madrasas, fondouks, mezquitas y fuentes que dan testimonio de su pasado como capital cultural y espiritual de Marruecos. Pero más allá de la piedra, lo que realmente mantiene viva la medina son los oficios que se practican en sus talleres, a menudo en las mismas estancias que hace siglos.

Este reportaje explora, a partir de fuentes documentales y testimonios recogidos en archivos y publicaciones especializadas, cómo los artesanos de Fez preservan técnicas ancestrales mientras se enfrentan a un mundo cambiante. No se trata de una visita presencial, sino de una reconstrucción periodística basada en la documentación disponible sobre un patrimonio inmaterial que resiste.

Un patrimonio que se toca con las manos

La medina de Fez es mucho más que un conjunto monumental. Según la UNESCO, su arquitectura se caracteriza por técnicas constructivas y decorativas desarrolladas a lo largo de más de diez siglos, en las que se entrelazan saberes locales con influencias andalusíes, orientales y africanas. Esa fusión se materializa en cada arco, cada azulejo y cada pieza de madera tallada. Pero también en los gestos de quienes trabajan el cuero, el metal o la seda.

Fez, Marruecos: los artesanos que mantienen vivo el pulso de la medina

El valor excepcional del sitio radica en que su espacio urbano no pavimentado conserva la mayoría de sus funciones y atributos originales. No solo representa un patrimonio arquitectónico, arqueológico y urbanístico sobresaliente, sino que transmite un estilo de vida, unos oficios y una cultura que persisten y se renuevan a pesar de los efectos de las sociedades modernas. La supervivencia del saber hacer tradicional, especialmente en los oficios de la construcción y la decoración, es una ventaja importante para el mantenimiento de los valores del bien.

Las curtidurías: el oficio que tiñe la medina

Uno de los oficios más emblemáticos de Fez es el curtido de pieles. Las tenerías, con sus cubas de colores, son uno de los espectáculos visuales y olfativos más recordados por quienes se acercan a la medina. Aunque no se dispone de datos actualizados sobre el número exacto de trabajadores, los documentos históricos y los estudios etnográficos coinciden en señalar que esta actividad se remonta a siglos atrás y que ha sido transmitida de padres a hijos.

El proceso tradicional incluye el remojo, el descarnado, el curtido con sustancias vegetales como la corteza de zumaque y el teñido con pigmentos naturales. Los artesanos trabajan en condiciones duras, expuestos a olores fuertes y a productos químicos. La modernización ha introducido algunos cambios, pero muchas familias siguen aferradas a los métodos heredados. La continuidad de estas técnicas es un testimonio vivo de la capacidad de adaptación de la cultura marroquí.

«El curtido no es solo un trabajo, es una herencia que llevamos en la piel», relata un documento etnográfico recogido por investigadores de la Universidad de Fez, que subraya el orgullo de los artesanos por un oficio que consideran parte de su identidad.

Tejeduría y bordado: hilos que cuentan historias

La medina de Fez alberga talleres donde se tejen alfombras, chilabas y telas de seda. El telar tradicional, operado a mano, permite crear piezas únicas con motivos geométricos y florales que varían según la familia y la región. Las tejedoras, muchas veces mujeres que trabajan desde sus casas, combinan la técnica con la creatividad, introduciendo variaciones que hacen de cada pieza un objeto irrepetible.

Fez, Marruecos: los artesanos que mantienen vivo el pulso de la medina

El bordado, por su parte, alcanza un nivel de refinamiento extraordinario. Los talleres de bordado en oro y plata, utilizados para confeccionar caftanes y trajes ceremoniales, requieren una precisión milimétrica. Aunque la demanda de estos productos ha disminuido frente a la producción industrial, siguen existiendo encargos para bodas y festividades. La transmisión de estos saberes se realiza principalmente en el ámbito familiar, aunque algunas escuelas de artes y oficios intentan complementar esa formación.

Madera y yeso: la arquitectura hecha artesanía

La carpintería y el trabajo del yeso son fundamentales para el mantenimiento de los edificios históricos de la medina. Los artesanos especializados en talla de madera crean puertas, techos artesonados y celosías, mientras que los yeseros modelan las decoraciones de estuco que adornan patios y fachadas. Estas técnicas, documentadas desde la época meriní, siguen empleándose en la restauración de monumentos y viviendas.

La Agencia para la Desdensificación y Rehabilitación de la Medina de Fez ha impulsado programas de salvaguarda, pero la continuidad de estos oficios depende de la demanda y de la capacidad de las nuevas generaciones para encontrar en ellos un medio de vida. Según la UNESCO, la autenticidad del bien se mantiene gracias a la supervivencia de estos conocimientos, aunque el Ministerio de Cultura trabaja con dificultades para garantizar que los diferentes actores respeten esa autenticidad.

Fez, Marruecos: los artesanos que mantienen vivo el pulso de la medina

El zoco y la economía de los oficios

El zoco de Fez el-Bali es el corazón comercial de la medina. En sus estrechas calles se alinean puestos de especias, tejidos, alfombras, lámparas de latón y objetos de cuero. Cada gremio ocupa un área específica, una organización que se remonta a la época medieval. Los artesanos venden directamente o a través de intermediarios, y aunque el turismo ha introducido cambios en los precios y en la demanda, la estructura gremial sigue teniendo peso.

La competencia de los productos industriales, a menudo importados, ha afectado a algunos sectores. Sin embargo, la calidad y la singularidad de las piezas artesanales les permiten mantener un nicho de mercado, especialmente entre compradores informados y coleccionistas. El desafío consiste en lograr que los jóvenes vean en estos oficios una oportunidad viable y no solo una reliquia del pasado.

Transmisión del saber: entre la familia y la escuela

Tradicionalmente, los oficios se aprendían en el seno de la familia, desde la infancia. Los niños acompañaban a sus padres al taller y asimilaban las técnicas por imitación. Hoy, ese modelo coexiste con escuelas de formación profesional y con programas impulsados por asociaciones culturales. La Universidad de Fez y otras instituciones han documentado la importancia de estos saberes, pero también advierten sobre la pérdida de algunos oficios menores.

Fez, Marruecos: los artesanos que mantienen vivo el pulso de la medina

La UNESCO incluyó en 2021 la caligrafía árabe y otras prácticas asociadas en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, lo que ha dado visibilidad a la necesidad de proteger estos conocimientos. En Fez, la caligrafía y la encuadernación tradicional son oficios venerables que aún se practican en talleres cercanos a la mezquita de Qarawiyyin, fundada en el siglo IX y considerada una de las universidades más antiguas del mundo.

Los desafíos de la conservación y el turismo

La medina de Fez se enfrenta a problemas de deterioro de edificios y sobrepoblación. El Plan de Desarrollo de la Medina, adoptado en 2001 y reevaluado cada diez años, incorpora disposiciones para racionalizar las intervenciones urbanas. La presión del turismo, si bien aporta ingresos, también puede distorsionar la vida cotidiana y desplazar a los residentes. Las autoridades locales han emprendido acciones de salvaguarda, pero el equilibrio es delicado.

Para el visitante, es fundamental adoptar una actitud respetuosa: comprar directamente a los artesanos cuando sea posible, evitar la regateación agresiva y valorar el tiempo y el trabajo que hay detrás de cada pieza. El turismo responsable puede contribuir a la sostenibilidad de los oficios, pero solo si se gestiona con criterios de equidad y conservación.

Guía práctica

Si desea conocer de cerca los oficios de la medina de Fez, tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:

Fez, Marruecos: los artesanos que mantienen vivo el pulso de la medina
  • Mejor época para visitar: la primavera (marzo a mayo) y el otoño (septiembre a noviembre) ofrecen temperaturas suaves, ideales para recorrer los callejones.
  • Respeto cultural: vista de manera modesta, cubriendo hombros y rodillas. Pida permiso antes de fotografiar a los artesanos en sus talleres.
  • Compra responsable: adquiera productos directamente en los talleres o en cooperativas. Evite el regateo excesivo; el precio justo reconoce el valor del trabajo artesanal.
  • Recorridos: contrate guías locales acreditados que conozcan la historia de los gremios. Algunas rutas incluyen visitas a tenerías, talleres de tejido y carpinterías.
  • Accesibilidad: la medina es peatonal y sus calles son estrechas y a menudo irregulares. Lleve calzado cómodo y esté preparado para caminar.
  • Idioma: el árabe y el francés son los idiomas más útiles; el inglés se habla en muchos establecimientos turísticos.
  • Moneda: el dirham marroquí. Es recomendable llevar efectivo, aunque algunas tiendas aceptan tarjetas.

«La medina no es un museo, es un organismo vivo. Cada vez que compramos una pieza hecha a mano, contribuimos a que ese organismo siga respirando», señala un informe de la Agencia para la Desdensificación y Rehabilitación de la Medina de Fez.

Un futuro tejido a mano

La medina de Fez ha resistido durante más de mil años. Sus artesanos son los guardianes de un legado que no solo pertenece a Marruecos, sino a la humanidad. La supervivencia de sus oficios dependerá de la capacidad de adaptación, del reconocimiento de su valor y del apoyo de visitantes y autoridades. Al final del día, cuando el sol se pone sobre los minaretes, el sonido de los martillos y los telares sigue marcando el ritmo de una ciudad que se niega a ser solo un recuerdo.

Ese pulso artesanal es la verdadera esencia de Fez, un lugar donde el pasado y el presente se entrelazan en cada puntada, en cada golpe de cincel, en cada pieza de cuero curtido. Un patrimonio que se puede tocar, oler y, sobre todo, respetar.

Fuentes consultadas

whc.unesco.org

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