Ciudad Ho Chi Minh, la antigua Saigón, es un organismo vivo que late al ritmo de millones de motocicletas y un dinamismo comercial incesante. Recientemente distinguida en los ránkings internacionales como uno de los mejores destinos de compras del mundo, esta urbe del sur de Vietnam ha dejado de ser únicamente un punto de escala histórica para convertirse en una capital de la moda, la artesanía contemporánea y el diseño de autor. Aquí, el comercio no es una simple transacción; es un diálogo profundo entre el pasado colonial, la herencia dinástica y una juventud hiperconectada que redefine las tendencias del sudeste asiático.
Caminar por sus calles es asistir a una superposición de épocas. Los templos envueltos en humo de incienso conviven con rascacielos de cristal, mientras que los antiguos bloques de apartamentos de la época socialista se han transformado en colmenas de boutiques independientes y cafés de especialidad. Este reportaje explora las múltiples facetas de una ciudad donde comprar es, ante todo, una inmersión cultural en el corazón de un Vietnam que mira con audacia hacia el futuro.
El murmullo de Ben Thanh: El latido comercial de Saigón
Ningún viaje de compras por Ciudad Ho Chi Minh puede comenzar en otro lugar que no sea el icónico Mercado de Ben Thanh. Con su famosa torre del reloj que corona la entrada sur, este bastión de la arquitectura colonial francesa ha sido el epicentro del comercio local desde principios del siglo XX. Al cruzar sus umbrales, el visitante es recibido por un torrente de estímulos: el aroma penetrante del café robusta recién molido, el brillo de las sedas de colores y el murmullo constante de las negociaciones en múltiples idiomas.
Lejos de ser una mera atracción turística, Ben Thanh sigue siendo el lugar donde los locales buscan desde especias exóticas hasta flores frescas. Perderse por sus estrechos pasillos organizados por gremios es una lección de geografía económica. En el sector textil, los rollos de seda de Ha Dong se apilan junto a tejidos de lino y brocados tradicionales. Los sastres locales, capaces de confeccionar un traje a medida o un elegante ao dai en menos de veinticuatro horas, demuestran una destreza técnica heredada de generaciones.

La etiqueta del regateo
En este laberinto, el regateo no es una confrontación, sino una danza social. Se espera que el comprador participe con una sonrisa, manteniendo siempre el respeto y la cortesía. Los comerciantes aprecian el buen humor y, a menudo, un intercambio amable puede resultar en un precio justo y una conversación memorable sobre la vida cotidiana en la ciudad.
La revolución vertical del Café Apartment
A pocos bloques de distancia, en el número 42 de la calle peatonal Nguyen Hue, se alza un monumento a la creatividad urbana: el Café Apartment. Este antiguo edificio de viviendas de mediados del siglo XX, que alguna vez albergó a oficiales militares y funcionarios públicos, ha experimentado una metamorfosis radical. Hoy en día, su fachada es un mosaico de letreros luminosos, plantas colgantes y balcones que revelan un ecosistema comercial vertical único en el mundo.
Subir por sus escaleras de hormigón —o pagar una pequeña tarifa para usar el ascensor vintage— es adentrarse en un laberinto de microboutiques, librerías independientes y talleres de diseño. Cada apartamento ofrece una propuesta estética diferente. Aquí, los jóvenes diseñadores vietnamitas exhiben prendas de lino orgánico, joyería minimalista de plata y objetos de decoración que fusionan la estética escandinava con la calidez de los materiales locales.
«El Café Apartment representa la capacidad de nuestra generación para reescribir la historia de los espacios urbanos, transformando el cemento gris en un lienzo de color y emprendimiento local»
Este espacio se ha convertido en el símbolo de la subcultura creativa de la ciudad, un lugar donde las compras se mezclan con la cultura del café de especialidad, permitiendo a los visitantes conversar directamente con los creadores mientras disfrutan de una infusión fría de té de loto.

Alta costura y seda: El renacimiento del diseño vietnamita
El reconocimiento de Ciudad Ho Chi Minh como destino de compras de primer nivel se debe en gran medida a su emergente escena de moda independiente. En las calles aledañas a la Ópera, como Ly Tu Trong y Dong Khoi, las antiguas villas coloniales albergan tiendas conceptuales que nada tienen que envidiar a las de París o Tokio. Diseñadores locales como Cong Tri, cuyas creaciones han vestido a celebridades internacionales en las alfombras rojas, lideran un movimiento que revaloriza la artesanía textil del país.
La seda vietnamita, producida principalmente en las tierras altas de Bao Loc, es la protagonista indiscutible de estas colecciones. Los diseñadores contemporáneos la deconstruyen en siluetas asimétricas, vestidos de corte minimalista y chaquetas que reinterpretan el traje tradicional. Al elegir estas prendas, el viajero no solo adquiere una pieza de alta costura, sino que apoya la preservación de técnicas de tejido y teñido natural que corren el riesgo de desaparecer en las comunidades rurales.
Cholon y el laberinto de Binh Tay
Para experimentar el comercio en su estado más puro y frenético, es necesario trasladarse al Distrito 5, el histórico barrio chino de Cholon. Aquí se encuentra el Mercado de Binh Tay, una joya arquitectónica de estilo chino-francés con techos de tejas amarillas que recuerdan a un templo imperial. A diferencia de Ben Thanh, Binh Tay es un mercado de abastos y venta al por mayor, donde la actividad comienza antes del amanecer.
Los pasillos de Binh Tay son un festín para los sentidos. Sacos de setas deshidratadas, hierbas de la medicina tradicional china, canela en rama de Yen Bai y anís estrellado se apilan hasta el techo, inundando el aire con una fragancia balsámica. Es el lugar ideal para comprar productos secos de alta calidad, tés de jazmín y utensilios de cocina tradicionales, como los famosos morteros de granito o las vaporeras de bambú utilizadas para preparar el dim sum.

El lujo discreto de la calle Dong Khoi
Si Cholon representa la energía popular, la calle Dong Khoi es el epítome de la sofisticación y el lujo atemporal. Conocida durante la época colonial como la Rue Catinat, esta arteria arbolada conecta el río Saigón con la Catedral de Notre Dame. Hoy en día, es el hogar de las firmas internacionales más prestigiosas, pero su verdadero valor radica en las pequeñas galerías de arte y boutiques de antigüedades que se esconden en sus pasajes interiores.
En estos espacios discretos, los coleccionistas pueden encontrar lacas tradicionales realizadas mediante el laborioso proceso de aplicación de capas sucesivas de resina del árbol del caucho, un arte que requiere meses de trabajo para cada pieza. También destacan las galerías especializadas en propaganda vintage y cartelería de mediados del siglo XX, que ofrecen una perspectiva artística e histórica fascinante de la turbulenta historia de la nación.
Cerámica y artesanía de autor: Más allá del souvenir
La artesanía vietnamita está experimentando una edad de oro gracias a colectivos de artistas que reinterpretan la alfarería tradicional de regiones como Bat Trang. En las tiendas de diseño del Distrito 1, es posible encontrar vajillas de gres con esmaltes cenicientos, jarrones inspirados en la dinastía Ly y tazas de té que celebran las imperfecciones de la naturaleza bajo el concepto estético del wabi-sabi oriental.

Estas piezas destacan por su sostenibilidad y por el uso de arcillas locales ricas en minerales. Al adquirir cerámica de autor, los viajeros se llevan a casa un fragmento de la tierra vietnamita moldeado por manos que respetan el tiempo y la materia, un contraste absoluto con la producción industrial en masa.
Mercados nocturnos y la cultura del regateo ético
Cuando el sol se oculta y la temperatura desciende, la actividad comercial se traslada a las calles. Los mercados nocturnos, especialmente en los alrededores de Ben Thanh y en el Distrito 3, cobran vida bajo la luz de las guirnaldas de bombillas. Es el momento de la ropa de calle, los accesorios hechos a mano y, por supuesto, la gastronomía callejera.
«El comercio nocturno en Saigón es un acto social de celebración comunitaria, donde la comida y el intercambio de bienes se fusionan bajo el cielo tropical»
Comprar un bolso de mimbre tejido a mano o unas sandalias de cuero artesanal mientras se saborea un banh mi crujiente o un plato de caracoles marinos al lemongrass es una de las experiencias más auténticas que ofrece la ciudad. El regateo en estos espacios debe ser siempre templado, recordando que unos pocos miles de dongs representan una diferencia significativa para la economía de una familia local.
Guía práctica
Preparativos y logística
Para disfrutar plenamente de la experiencia de compras en Ciudad Ho Chi Minh, es fundamental planificar las jornadas evitando las horas de mayor calor (entre las 11:00 y las 15:00 horas). Los mercados tradicionales abren muy temprano, alrededor de las 6:00, siendo este el mejor momento para visitarlos debido a la menor afluencia de público y a la creencia local de que la primera venta del día trae buena suerte al comerciante.

Moneda y transacciones
La moneda oficial es el Dong vietnamita (VND). Aunque las tarjetas de crédito son ampliamente aceptadas en centros comerciales, hoteles y boutiques de diseño del Distrito 1, el efectivo sigue siendo indispensable en los mercados tradicionales, taxis y puestos callejeros. Se recomienda llevar billetes de baja denominación para facilitar los pagos rápidos.
Zonas de compras clave
- Distrito 1 (Centro): Ideal para moda de diseño, galerías de arte, el Café Apartment y centros comerciales de lujo como el Saigon Centre o Union Square.
- Distrito 5 (Cholon): El destino de referencia para compras al por mayor, especias, tés tradicionales y sumergirse en la cultura china.
- Distrito 2 (Thao Dien): Un barrio residencial de expatriados que alberga boutiques de moda sostenible, tiendas de muebles de diseño y mercados orgánicos.
El ocaso sobre el río Saigón: Un lienzo de contrastes
Al caer la tarde, el bullicio de los mercados y el tintineo de las bolsas de compras dan paso a una calma contemplativa a orillas del río Saigón. Desde la azotea de uno de los históricos hoteles coloniales, se puede observar cómo las luces de los rascacielos se reflejan en las aguas oscuras del río, mientras los barcos de carga y las barcazas tradicionales se deslizan lentamente hacia el mar.
Esta imagen resume la esencia de Ciudad Ho Chi Minh: una metrópolis que avanza a pasos agigantados hacia la modernidad sin perder la conexión con sus raíces fluviales y comerciales. Cada objeto adquirido en sus mercados, ya sea una delicada taza de cerámica, un vestido de seda cosido a mano o una bolsa de fragante café de las tierras altas, lleva consigo la historia de una ciudad resiliente, creativa y profundamente acogedora que ha sabido ganarse, por derecho propio, un lugar de honor en el mapa del comercio mundial.
Fuente: Vietnam.vn




