Nuevas historias cada día · Viajes, cultura y experiencias alrededor del mundo
Atlas Lume
🇪🇸 ES → 🇬🇧 EN
Por qué hay que visitar Enciña da Lastra: no parece Galicia, pero lo es
Reportaje Atlas Lume
Reportaje
Europa

Por qué hay que visitar Enciña da Lastra: no parece Galicia, pero lo es

Una encina gigante da nombre al parque natural más desconocido y sorprendente de la comunidad, de clima y paisaje mediterráneos. Es la puerta de entrada a la comarca de Valdeorras, donde se hacen excelentes mieles, vinos y aceites.

En el extremo oriental de Galicia, donde el mapa provincial de Ourense roza las tierras leonesas de El Bierzo, la geografía tradicional se disuelve para dar paso a un paisaje insólito. Aquí no hay verdes praderas atlánticas ni la bruma salada de la costa, sino un territorio abrupto de cañones calcáreos, laderas rocosas y un microclima de clara influencia mediterránea. El Parque Natural de Enciña da Lastra, declarado espacio protegido en 2002, desafía todos los tópicos asociados a la comunidad gallega.

Este reportaje explora este santuario natural y la comarca de Valdeorras, un rincón donde la combinación de suelos kársticos, tradición vitivinícola y aislamiento geográfico ha preservado un patrimonio natural y cultural único que merece ser descubierto sin prisas.

Un oasis mediterráneo en tierras gallegas

El contraste paisajístico es el rasgo más sobresaliente de Enciña da Lastra. Mientras que el resto de Galicia se rige por la hegemonía del roble y el pino atlántico, este parque natural de unas 3.150 hectáreas se caracteriza por la presencia dominante de encinas y alcornoques. Este ecosistema mediterráneo sobrevive gracias a la particular orografía del cañón del río Sil, que actúa como una barrera climática natural y retiene el calor, generando temperaturas elevadas y escasas precipitaciones en comparación con el resto de la región.

La singularidad geológica del terreno ha propiciado la formación de un relieve kárstico repleto de simas, dolinas y cuevas, excavadas lentamente por el agua a lo largo de los milenios. Este entramado subterráneo no solo fascina a los espeleólogos, sino que sustenta una rica biodiversidad adaptada a la sequedad estival y a la caliza.

La encina milenaria que bautiza el territorio

El corazón simbólico del parque se localiza en las inmediaciones de Covas, donde se erige la célebre Enciña da Lastra, un ejemplar arbóreo centenario que da nombre al espacio protegido. Con un tronco de proporciones columinosas y una copa que ofrece refugio frente al sol estepario de la zona, esta encina ha sido testigo silencioso de la historia humana del valle.

Por qué hay que visitar Enciña da Lastra: no parece Galicia, pero lo es

A su sombra, los pastores y caminantes han encontrado históricamente resguardo. Hoy en día, este árbol singular funciona como un tótem vegetal que sintetiza la identidad de un parque donde la botánica mediterránea alcanza su máxima expresión septentrional en la península ibérica.

El cañón del Sil como frontera y refugio

El río Sil no es solo un accidente geográfico, sino el escultor principal de este paisaje. A su paso por el parque, encajonado entre paredes verticales de piedra caliza que superan los cientos de metros de desnivel, el cauce fluvial traza una frontera natural entre Galicia y Castilla y León. Este tajo profundo ha favorecido el aislamiento histórico de las poblaciones locales y, al mismo tiempo, ha creado hábitats de ribera excepcionales.

Las aves rupícolas encuentran en estos cortados rocosos un refugio ideal para la nidificación. Buitres leonados, águilas reales y halcones peregrinos surcan habitualmente las corrientes térmicas que ascienden desde el fondo del desfiladero, ofreciendo un espectáculo ornitológico de primer orden para los aficionados al avistamiento de fauna.

Un subsuelo laberíntico de simas y galerías

Bajo la superficie de piedra caliza, Enciña da Lastra esconde un mundo fascinante de cavidades. Se han catalogado decenas de cuevas, entre las que destaca la Cova da Xurra y el complejo subterráneo de Valdemurias. Estas formaciones kársticas albergan importantes colonias de murciélagos, convirtiendo al parque en una de las zonas quiropterológicas más relevantes de España.

La exploración de estas cavidades requiere precaución y, en muchos casos, permisos específicos de la consellería competente para proteger a las especies protegidas que habitan en la oscuridad de las profundidades.

Por qué hay que visitar Enciña da Lastra: no parece Galicia, pero lo es

La puerta de entrada a la comarca de Valdeorras

Traspasar los límites del parque natural significa adentrarse en la comarca de Valdeorras, un valle vitivinícola de profundas raíces históricas. Aquí, la uva godello, rescatada de la quase extinción hace décadas, produce blancos de prestigio internacional que expresan la mineralidad de los suelos arcillosos y pizarrosos de la zona.

Las bodegas locales, muchas de ellas familiares y arraigadas al territorio, combinan métodos ancestrales con la enología moderna. Visitar Valdeorras tras una ruta por Enciña da Lastra completa una experiencia sensorial que une la potencia del paisaje geológico con la sutileza de sus caldos.

Mieles y aceites de tradición milenaria

Además del vino, la economía tradicional de Valdeorras ha girado históricamente en torno a la producción de aceites de oliva locales y mieles multiflorales de gran calidad. El clima cálido permite el cultivo del olivo en pequeñas parcelas aterrazadas que salpican las laderas del valle.

Las colmenas instaladas en los montes circundantes aprovechan la floración del romero, el tomillo y la jara para elaborar mieles densas y aromáticas, muy apreciadas en los mercados de proximidad y por los gastrónomos que buscan productos auténticos y de trazabilidad directa.

El paisaje de Enciña da Lastra rompe con todos los prejuicios geográficos sobre Galicia, demostrando que la biodiversidad peninsular es un mosaico de sorpresas climáticas.

Patrimonio histórico entre caminos de arrieros

El territorio no solo destaca por sus valores naturais, sino también por las huellas que el ser humano ha dejado a lo largo de los siglos. Antiguos caminos de arrieros, puentes de origen medieval y restos de explotaciones mineras romanas jalan el recorrido por los municipios que integran el ámbito del parque, como Rubiá.

Por qué hay que visitar Enciña da Lastra: no parece Galicia, pero lo es

Estas rutas históricas conectaban las mesetas castellanas con las rías gallegas, canalizando el intercambio de mercancías como el vino, la sal y los cereales. Caminar por estos senderos permite comprender la dureza de la vida tradicional en un entorno de orografía tan extrema.

La arquitectura popular de pizarra y cal

Los núcleos de población rurales que rodean el parque mantienen una arquitectura vernácula muy característica. Las viviendas, construidas con mampostería de piedra caliza y tejados de pizarra, se integran miméticamente en el entorno natural.

Elementos como los hornos comunales, los pajares y los antiguos secaderos de castañas reflejan una economía de subsistencia perfectamente adaptada a los recursos del medio, donde cada elemento natural era aprovechado al máximo.

Conservación y retos frente al cambio climático

Gestionar un espacio tan frágil como Enciña da Lastra presenta desafíos complejos. Las altas temperaturas estivales y la escasez de lluvias incrementan de forma alarmante el riesgo de incendios forestales, una amenaza constante para la masa forestal de encinares y la fauna protegida.

Por qué hay que visitar Enciña da Lastra: no parece Galicia, pero lo es

Las administraciones locales y los equipos de conservación trabajan en planes de prevención activa y en la concienciación de visitantes y vecinos. La protección de este enclave no solo preserva un ecosistema único, sino un archivo climático que ayuda a entender la evolución de la vegetación mediterránea en el noroeste peninsular.

El turismo sostenible como herramienta de futuro

El auge del ecoturismo representa una oportunidad económica para los municipios rurales de Valdeorras, siempre que se canalice bajo estrictos criterios de sostenibilidad. La habilitación de senderos señalizados y miradores panorámicos permite disfrutar del paisaje sin alterar los hábitats sensibles.

Los operadores locales apuestan por un modelo de visitante respetuoso que valora la tranquilidad, la observación de la naturaleza y el consumo de productos locales, alejándose de las masificaciones turísticas de otros puntos de la geografía española.

Guía práctica

Cómo llegar: El acceso principal al Parque Natural de Enciña da Lastra se realiza desde la localidad ourensana de Rubiá, conectada por la carretera N-120 que une Ponferrada con Ourense. La estación de tren más cercana con conexiones de media distancia se encuentra en O Barco de Valdeorras.

Cuándo ir: La primavera y el otoño son las estaciones más recomendables para visitar el parque, gracias a las temperaturas suaves que permiten realizar rutas de senderismo sin el calor extremo de los meses estivales.

Por qué hay que visitar Enciña da Lastra: no parece Galicia, pero lo es

Qué llevar: Calzado de montaña adecuado para terrenos rocosos, protección solar, agua abundante y prismáticos para la observación de aves en los cortados del Sil.

Alojamientos y gastronomía: O Barco de Valdeorras y los pueblos del entorno ofrecen casas rurales y pequeños hoteles con encanto. Es indispensable degustar los vinos con denominación de origen Valdeorras acompañados de empanadas locales y carnes de caza.

Silencio y memoria en el confín orensano

Al caer la tarde, cuando los últimos rayos de sol inciden sobre las paredes calcáreas del cañón del Sil, Enciña da Lastra adquiere una dimensión casi metafísica. El silencio del valle solo es roto por el murmullo del agua y el vuelo lejano de las rapaces que regresan a sus nidos en los cantiles.

Este rincón olvidado de Galicia, donde el sur mediterráneo abraza furtivamente a la cordillera cantábrica, perdura como un recordatorio de la inmensa diversidad que esconde la península ibérica. Visitarlo es un ejercicio de descubrimiento y respeto hacia un paisaje que se niega a encajar en los mapas preconcebidos.

Fuente en ES: El País – El Viajero

ATLAS LUME · ANTES DE VIAJAR

Una lectura que continúa en el destino

DocumentaciónComprueba visados, requisitos sanitarios y vigencia de documentos en fuentes oficiales.

ReservasConfirma el precio final, impuestos y condiciones directamente con el proveedor.

Viaje responsableRespeta las comunidades, el patrimonio y los ecosistemas locales.

Beatrice ContiExplora más lejos.

El mundo, directo a tu bandeja.

Una selección editorial adaptada a tus intereses.