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De Riofrío a Alhama: road trip por el Poniente de Granada
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De Riofrío a Alhama: road trip por el Poniente de Granada

Dos días por esta zona de la provincia dan para conocer pueblos como Loja, Montefrío y Moclín, además de las interesantes visitas al poblado prehistórico de Villavieja y el observatorio Sky Andaluz.

El Poniente de Granada se despliega como una frontera invisible y fascinante, un territorio de media montaña donde el agua, la piedra caliza y la historia medieval han tejido un paisaje apartado de los circuitos masificados. Alejado del bullicio de la Alhambra y de las cumbres de Sierra Nevada, este sector occidental de la provincia atesora un patrimonio geológico y monumental que exige tiempo, pausa y una mirada atenta. Recorrer la comarca en coche permite entender la complejidad de una tierra que durante siglos funcionó como la marca defensiva del Reino Nazarí, un limes fortificado jalonado de torres vigías, desfiladeros y fértiles vegas donde el tiempo parece transcurrir a otra velocidad.

Esta ruta de dos días por el Poniente granadino no busca el vértigo de las grandes autopistas, sino el pulso lento de las carreteras secundarias. Desde las frías aguas trucheras de Riofrío hasta los tajos vertiginosos de Alhama de Granada, el viaje propone un diálogo constante entre el pasado arqueológico, la arquitectura defensiva y la observación astronómica en uno de los cielos más limpios del sur peninsular. Un itinerario riguroso que desvela el rostro más auténtico, silencioso y profundo del interior andaluz.

El nacimiento de Riofrío y la antesala de Loja

El viaje comienza en Riofrío, un anejo del municipio de Loja famoso en toda la península por sus piscifactorías de estero y la excelencia de su producción de caviar ecológico. Aquí, el río Genil y sus afluentes brotan directamente de las entrañas kársticas de la Sierra de Loja, generando un caudal constante de aguas cristalinas y frías que sustentan una rica tradición gastronómica vinculada a la trucha. La pureza de estos manantiales ha convertido al pequeño núcleo en un alto en el camino obligado para comprender cómo el aprovechamiento tradicional del agua ha moldeado la economía local desde hace décadas.

A pocos kilómetros se levanta Loja, la histórica ciudad que los cronistas árabes denominaron la llave del reino. Su entramado urbano, escalonado sobre las faldas de la sierra, conserva huellas notables de su pasado andalusí y cristiano. La Alcazaba y los restos de sus murallas recuerdan la dureza de los sitiados y la importancia estratégica de su posición geográfica en el valle del Genil. Pasear por sus calles empinadas permite descubrir iglesias mudéjares y casonas nobiliarias que testimonian el esplendor comercial y administrativo que alcanzó la localidad tras la conquista castellana a finales del siglo XV.

Montefrío y la monumentalidad sobre el tajo

El trayecto continúa hacia el norte en dirección a Montefrío, una localidad cuya estampa urbana ha sido catalogada por publicaciones internacionales entre las más bellas y singulares del mundo. El caserío blanco se extiende en la ladera de un profundo desfiladero coronado por la singular iglesia de la Villa, un templo renacentista construido sobre los cimientos de la antigua fortaleza nazarí. La perspectiva desde el mirador de Los National Geographic ofrece una panorámica imponente que contrasta con la fragilidad aparente de las casas colgadas sobre el abismo de piedra caliza.

Más allá de su evidente atractivo fotográfico, Montefrío guarda un tesoro arqueológico de primer orden: el poblado prehistórico de Villavieja. Este yacimiento del Neolítico y la Edad del Bronce permite documentar las primeras formas de sedentarismo y organización social en las tierras altas de Granada. Las excavaciones científicas han sacado a la luz estructuras habitacionales y ajuares funerarios que demuestran la importancia estratégica de este enclave milenios antes de la llegada de las culturas ibérica y romana.

Moclín y las huertas históricas de la frontera

Siguiendo la línea de las antiguas fortificaciones, la carretera serpentea hasta Moclín, encaramado de forma casi inexpugnable sobre un cerro que domina los accesos hacia la Vega de Granada. El castillo medieval, flanqueado por un intrincado sistema de murallas y tajos naturales, formaba parte del sistema defensivo del reino nazarí para contener el avance cristiano. La visita al recinto amurallado desvela la magnitud de una fortificación concebida para albergar guarniciones permanentes y asegurar el control de los pasos comerciales y militares de la época.

En las faldas del municipio, el paisaje cambia radicalmente para dar paso a las huertas tradicionales y a los senderos que descienden hacia la Hoya del Moro y los tajos de la Cimbarra. Estos parajes naturales, además de su valor botánico y paisajístico, conservan abrigos con pinturas rupestres esquemáticas que atestiguan la presencia humana ininterrumpida desde la prehistoria. El respeto por el entorno rural es la única vía para comprender la delicada simbiosis que durante milenios ha existido entre los pobladores de estas sierras y sus recursos naturales.

La ventana al cosmos en el observatorio Sky Andaluz

Con la caída de la tarde, el viaje abandona las trazas estrictamente históricas para adentrarse en la ciencia y la contemplación del cielo nocturno. Situado en una de las zonas con menor contaminación lumínica de la provincia, el observatorio Sky Andaluz ofrece una infraestructura puntera para la divulgación astronómica. Los telescopios profesionales instalados en el complejo permiten a los visitantes adentrarse en la observación de nebulosas, cúmulos estelares y planetas con un nivel de detalle inusual en instalaciones de acceso público.

La experiencia nocturna se completa con charlas divulgativas impartidas por astrónomos profesionales que explican la importancia de proteger los cielos oscuros frente al avance de la contaminación lumínica urbana. La claridad atmosférica de las sierras granadinas convierte este enclave en un referente internacional para el astroturismo sostenible, demostrando que el patrimonio de esta comarca se extiende mucho más allá de la superficie terrestre hasta alcanzar la bóveda celeste.

Alhama de Granada y el rugido de los tajos

El segundo día del recorrido culmina en Alhama de Granada, una ciudad monumental famosa tanto por su impresionante ubicación sobre los tajos del río Marchán como por sus históricas fuentes termales. El desfiladero, excavado por la erosión fluvial durante milenios, corta literalmente la meseta sobre la que se asienta el casco urbano, generando un paisaje de gran fuerza visual y dramática belleza. Los puentes históricos que salvan el abismo conectan los barrios antiguos con los conventos y hospitales renacentistas que jalonan la trama urbana.

Las aguas sulfurosas de Alhama, aprovechadas ya desde época romana y ampliamente desarrolladas durante el periodo andalusí, siguen brotan calientes en los baños situados en el fondo del desfiladero. Este patrimonio hidrotermal mantiene viva una tradición de salud y descanso que ha definido la identidad de la localidad a lo largo de los siglos, ofreciendo al viajero un espacio de introspección tras el intenso recorrido por las carreteras del Poniente.

El Poniente granadino no se entrega al viajero impaciente; exige contemplación, respeto por los silencios de la piedra y la capacidad de escuchar las historias que guardan sus barrancos.

Guía práctica

Para realizar este viaje por el Poniente de Granada se recomienda contar con un vehículo propio, preferiblemente un turismo ágil que permita transitar con comodidad por las carreteras secundarias de montaña que conectan los diferentes municipios.

Cómo llegar

El punto de partida natural es la ciudad de Granada o Málaga, ambas conectadas por la autovía A-92, que atraviesa la comarca de este a oeste facilitando el acceso directo a Riofrío y Loja en menos de 45 minutos.

Cuándo ir

La primavera y el otoño son las estaciones óptimas debido a las suaves temperaturas y al buen estado de la vegetación en las vegas y los cauces fluviales, evitando el calor extremo de los meses estivales.

Dónde alojarse

La comarca cuenta con una red creciente de alojamientos rurales restaurados, pequeños hoteles con encanto en antiguos molinos y casas solariegas en localidades como Montefrío, Loja y Alhama de Granada.

Gastronomía y recomendaciones

Imprescindible probar la trucha de Riofrío, el caviar ecológico local, el aceite de oliva virgen extra de la variedadorejica y los platos de cuchara tradicionales de la cocina serrana granadina.

El último tramo del viaje hacia el sur profundo del Poniente se adentra en los caminos de tierra que bordean los barrancos de Alhama cuando el sol comienza a fundirse tras las cumbres lejanas. En ese instante preciso, en el que la luz dorada baña los muros de piedra caliza y el silencio de la campiña recupera su hegemonía, el viajero comprende que el verdadero lujo de esta ruta reside en la capacidad del territorio para mantener intacta su memoria geológica y humana. Las huellas de civilizaciones pasadas no se exhiben aquí como meros restos museísticos, sino como un elemento vivo y respirable que impregna cada rincón del paisaje, invitando a una pausa reflexiva antes de regresar al ritmo acelerado del mundo contemporáneo.

Fuente: El País (https://elpais.com/elviajero/escapadas/espana/2026-09-25/de-riofrio-a-alhama-road-trip-por-el-poniente-de-granada.html)

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