El salto continental: de la campiña inglesa al drama de los lagos italianos
La primera temporada de The Gentlemen nos sumergió en un universo de aristocracia británica decadente, donde los castillos señoriales de Gloucestershire y las fincas de caza de Wiltshire servían como tapadera para un lucrativo imperio de cannabis. En esta segunda entrega, el creador y director Guy Ritchie decide expandir el tablero de juego. Aunque el aroma a roble, cuero y whisky escocés sigue impregnando la atmósfera, la narrativa se traslada hacia el sur de Europa, buscando el contraste radical que ofrecen los paisajes del norte de Italia. El resultado es un thriller estético donde la luz cegadora del Mediterráneo y la opulencia de los lagos prealpinos no hacen sino acentuar las sombras de una trama criminal cada vez más compleja y despiadada.
Este desplazamiento geográfico no es un mero capricho escenográfico. Para Ritchie, el espacio arquitectónico funciona como un personaje más, un reflejo de las ambiciones y los secretos de sus protagonistas. Al cruzar los Alpes, la serie abandona temporalmente la sobriedad de la piedra caliza inglesa para abrazar el mármol, los frescos barrocos y la vegetación exuberante de las villas italianas. Sin embargo, bajo esta fachada de postal turística y sofisticación extrema, late el mismo pulso violento y satírico que caracteriza al cineasta británico. Los lagos del norte de Italia, históricamente asociados al descanso de la realeza y las fortunas globales, se convierten aquí en el escenario de tensas negociaciones y alianzas peligrosas.
“La sofisticación de los lagos italianos no anula el peligro; al contrario, lo envuelve en una capa de belleza tan deslumbrante que resulta casi hipnótica.”
Villa del Balbianello y el magnetismo del Lago de Como
El epicentro de esta nueva odisea visual es, sin duda, el Lago de Como. Entre las diversas localizaciones elegidas para rodar las escenas más determinantes de la temporada destaca la icónica Villa del Balbianello. Situada en la punta de la península de Lavedo, en el municipio de Lenno, esta edificación de finales del siglo XVIII es famosa por sus jardines aterrazados que caen verticalmente sobre las aguas profundas del lago. La producción de la serie supo aprovechar la imponente logia de la villa, coronada por dos columnas y decorada con una rosa de los vientos tallada en el suelo, para filmar encuentros clave entre los protagonistas ingleses y los nuevos sindicatos del crimen organizados en el continente.
Visitar la Villa del Balbianello es adentrarse en un escenario que parece suspendido en el tiempo. Sus jardines, cuidados con una precisión casi quirúrgica, albergan encinas podadas en forma de cúpula, estatuas clásicas y una colección de arte que perteneció a su último propietario, el explorador Guido Monzino. En la serie, este espacio representa el cénit del poder estético: un lugar donde las decisiones que afectan a millones de euros se toman con un espresso en la mano, contemplando los Alpes reflejados en el agua. La transición de la luz diurna, que resalta los tonos ocres de la fachada, a la iluminación nocturna de la villa crea una atmósfera de misterio que encaja a la perfección con el tono de comedia negra característico de la producción.
El esplendor decadente del Lago de Garda y sus palacios flotantes
No todo el protagonismo italiano se lo lleva Como. La producción de The Gentlemen también trasladó sus cámaras al Lago de Garda, el más grande de Italia, conocido por sus aguas claras y su microclima casi mediterráneo. Aquí, la serie localiza algunas de sus secuencias más dinámicas en la espectacular Isola del Garda. Esta isla privada, que alberga una impresionante villa de estilo neogótico veneciano construida a principios del siglo XX, ofrece un contraste arquitectónico fascinante con las villas más clásicas de Como. Con sus arcos apuntados, torres almenadas y jardines de diseño italiano e inglés, la isla se presenta en la pantalla como el refugio inexpugnable de uno de los nuevos antagonistas de la temporada.
El rodaje en la Isola del Garda requirió una logística compleja, trasladando equipos técnicos y artísticos en embarcaciones históricas a través del lago. El resultado visual es soberbio: planos generales que muestran la silueta del palacio emergiendo de las aguas como un espejismo de piedra, rodeado de cipreses y palmeras. La serie juega constantemente con esta dualidad entre la belleza natural y la corrupción moral de quienes habitan estos espacios. Las estancias interiores de la villa, decoradas con tapices antiguos, lámparas de cristal de Murano y maderas nobles, sirven como marco para diálogos afilados donde la cortesía aristocrática apenas logra ocultar las amenazas de violencia.
Las localizaciones británicas que resisten: el nexo con la primera temporada
A pesar del deslumbrante interludio italiano, la serie no olvida sus raíces. El cordón umbilical con el Reino Unido se mantiene firme a través de varias localizaciones clave que regresan en esta segunda temporada. La majestuosa Badminton House, ubicada en el corazón de Gloucestershire, vuelve a prestar sus exteriores e interiores para representar la casa solariega de la familia Halstead. Esta propiedad, residencia real de los duques de Beaufort, es el epítome de la arquitectura palladiana inglesa, con sus vastos salones decorados con retratos ecuestres y chimeneas monumentales que contrastan vivamente con la ligereza de las villas italianas.
El contraste entre el norte de Italia y el oeste de Inglaterra estructura el ritmo visual de la temporada. Mientras que las escenas en los lagos italianos están dominadas por tonos azules, dorados y verdes vibrantes, el regreso a la campiña inglesa recupera la paleta de colores otoñales, grises y marrones profundos. Este viaje de ida y vuelta subraya la tesis de la serie: no importa cuán lejos viajen los protagonistas o cuán exóticos sean los paisajes que visiten, el peso de la tradición, las obligaciones familiares y la herencia británica siempre terminan por reclamar su lugar. Otras localizaciones inglesas, como las fincas de Loseley Park en Surrey, también hacen su aparición, consolidando esa atmósfera de riqueza ancestral que tan bien maneja Ritchie.
“El verdadero lujo no es solo poseer la tierra, sino tener el poder de decidir qué secretos se entierran en ella, ya sea bajo el césped inglés o en el fondo de un lago italiano.”
La estética Ritchie: cómo la arquitectura narra el poder y la decadencia
El diseño de producción de esta temporada, liderado por un equipo que entiende el espacio como una extensión de la psicología de los personajes, utiliza las localizaciones para contar lo que el guion a veces calla. En las escenas rodadas en Italia, los amplios ventanales que miran al lago y las terrazas abiertas sugieren una falsa sensación de libertad y seguridad. Sin embargo, la simetría de los jardines renacentistas y la rigidez de la arquitectura clásica actúan como una jaula de oro para los personajes, quienes se encuentran atrapados en una red de engaños globales de la que es imposible escapar.
Por el contrario, las localizaciones inglesas, con sus pasillos estrechos llenos de antigüedades, bibliotecas oscuras y sótanos reconvertidos en laboratorios de alta tecnología, transmiten una sensación de claustrofobia y arraigo. Guy Ritchie se deleita en romper la solemnidad de estos espacios históricos introduciendo elementos de la cultura pop, música enérgica y un montaje hiperactivo. Ver un tiroteo coreografiado en un salón del siglo XVIII o una negociación de drogas en un embarcadero histórico del Lago de Como es la firma inconfundible de un director que disfruta profanando los templos de la alta sociedad con el dinamismo del cine de gángsters modernos.
Tras las huellas de la aristocracia: cómo visitar estas exclusivas fincas
Para los viajeros que deseen emular el estilo de vida sofisticado (y legal) de los personajes de la serie, muchas de estas localizaciones son accesibles al público. La Villa del Balbianello es gestionada actualmente por el Fondo Ambiente Italiano (FAI) y ofrece visitas guiadas a sus jardines y a su fascinante museo interior. El acceso se realiza preferentemente en barco desde la localidad de Lenno, lo que añade un toque de exclusividad y aventura a la experiencia, permitiendo disfrutar de las mismas vistas panorámicas que se aprecian en la pantalla.
Por su parte, la Isola del Garda sigue siendo propiedad de la familia Cavazza, pero abre sus puertas a visitas guiadas exclusivas entre los meses de abril y octubre. La visita incluye un recorrido por los jardines de estilo inglés e italiano, algunas de las estancias de la villa neogótica y una degustación de aceite de oliva producido en la propia isla. En el Reino Unido, aunque Badminton House sigue siendo una residencia privada, sus jardines se abren al público en fechas seleccionadas del año, y Loseley Park ofrece visitas regulares a su casa histórica y a sus famosos jardines amurallados, ideales para quienes buscan respirar la auténtica atmósfera de la aristocracia británica.
El contraste de luces: la fotografía de una Italia sombría y sofisticada
Uno de los mayores logros de esta segunda temporada es evitar el cliché visual de la Italia soleada y alegre de las comedias románticas. La dirección de fotografía utiliza filtros que aportan una pátina de frialdad elegante a los paisajes del norte del país. Las aguas del Lago de Como no se muestran de un azul tropical, sino de un tono cobalto profundo, casi negro en las escenas nocturnas, sugiriendo que bajo su superficie se esconden secretos inconfesables. La luz del sol, aunque brillante, proyecta sombras alargadas y dramáticas sobre las fachadas de las villas, reforzando el carácter de cine negro de la propuesta.
Esta elección estética alinea la serie con la gran tradición del thriller europeo, donde la belleza del entorno sirve como contrapunto irónico a la turbiedad moral de las acciones. Los paseos en lanchas de madera clásicas, como las icónicas Riva que cruzan el lago en varias escenas, se filman no como un paseo de placer, sino como misiones tácticas donde cada mirada cuenta. Es esta atención al detalle visual lo que eleva a The Gentlemen por encima de la media, convirtiendo cada fotograma en una obra de arte donde el diseño de vestuario, la arquitectura y la iluminación convergen para crear una experiencia sensorial única.
Guía práctica para el viajero sibarita en el norte de Italia
Si el visionado de la serie le inspira a planificar una escapada a los lagos italianos, aquí le ofrecemos algunas recomendaciones esenciales para diseñar un itinerario a la altura de la producción:
- Cómo llegar: El aeropuerto de Milán-Malpensa es la principal puerta de entrada. Desde allí, el Lago de Como se encuentra a apenas una hora en coche o tren, mientras que el Lago de Garda se sitúa a unas dos horas hacia el este.
- Dónde alojarse: Para vivir la experiencia completa, opte por hoteles históricos como el Grand Hotel Tremezzo en Como, un palacio de la Belle Époque con vistas directas a Bellagio, o el Grand Hotel Fasano en el Lago de Garda, una antigua residencia de caza de la familia imperial austriaca.
- Experiencias clave: Alquile una lancha Riva privada con conductor para recorrer el lago desde el agua y contemplar las villas de rodaje desde la mejor perspectiva posible. No deje de visitar los jardines de Villa Carlotta y Villa Melzi d’Eril para comprender la escala del paisajismo decimonónico en la región.
- Gastronomía: Disfrute de la cocina local que fusiona los pescados de agua dulce con los sabores de la montaña. En Como, reserve mesa en restaurantes que ofrezcan el tradicional risotto con filetes de perca, acompañado de un vino blanco de la cercana región de Valtellina.
En definitiva, la segunda temporada de The Gentlemen no solo consolida el talento de Guy Ritchie para el entretenimiento de alta escuela, sino que se erige como una soberbia carta de amor visual a la arquitectura y los paisajes de Italia y el Reino Unido, demostrando que el crimen, cuando se viste de alta costura y se ambienta en palacios históricos, resulta estéticamente irresistible.
Fuente original: Condé Nast Traveler España



