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El silencio de las cumbres: Guía de expedición al Circuito de la Cordillera Huayhuash

Una inmersión profunda en una de las rutas de alta montaña más exigentes y hermosas del planeta, donde el aislamiento andino desafía los límites físicos entre glaciares colosales y lagunas turquesas.

El silencio de las cumbres: Guía de expedición al Circuito de la Cordillera Huayhuash
Reportaje Atlas Lume

En el corazón de los Andes peruanos, lejos del bullicio turístico que a menudo congestiona los senderos de la vecina Cordillera Blanca, se yergue un macizo de proporciones colosales y belleza sobrecogedora. La Cordillera Huayhuash no es un destino para el caminante casual; es un santuario de roca, hielo y viento que exige respeto, preparación y una inquebrantable fortaleza mental. Con una extensión de apenas treinta kilómetros de norte a sur, este compacto nudo de cumbres alberga algunas de las montañas más difíciles y espectaculares del continente, incluyendo el Yerupajá, la segunda cumbre más alta del Perú, y el infame Siula Grande, escenario de una de las epopeyas de supervivencia más dramáticas de la historia del montañismo. Recorrer su circuito completo es embarcarse en una de las expediciones de trekking de altura más codiciadas y exigentes del mundo, un viaje donde la civilización se desvanece y la naturaleza se manifiesta en su estado más puro y monumental.

El corazón indómito de los Andes centrales

La Cordillera Huayhuash se localiza en la intersección de las regiones de Áncash, Lima y Huánuco. A diferencia de otros sistemas montañosos de fácil acceso, Huayhuash permanece protegida por su geografía abrupta y una relativa desconexión que ha preservado su mística. El punto de partida tradicional de esta aventura es la ciudad de Huaraz, la capital del andinismo peruano, desde donde los expedicionarios se trasladan por sinuosas carreteras afirmadas hasta Chiquián y, finalmente, al pequeño pueblo de Llamac, la puerta de entrada oficial al circuito. A partir de este punto, el asfalto desaparece por completo y el viaje se mide no en kilómetros, sino en pasos de montaña superados y noches bajo un firmamento estrellado de una nitidez casi irreal.

Geológicamente, el macizo es un laberinto de crestas afiladas y valles profundos modelados por la actividad tectónica y la intensa erosión glacial del Pleistoceno. Las paredes de roca caliza y arenisca, coronadas por inmensas masas de hielo colgante, crean un contraste cromático dramático con las lagunas de origen glacial que reposan en las cuencas bajas. Estas lagunas, cuyos tonos varían del azul turquesa más intenso al verde esmeralda, son alimentadas continuamente por el deshielo de los glaciares, ofreciendo espejos perfectos donde se reflejan las siluetas de picos que superan con facilidad los seis mil metros de altitud.

El silencio de las cumbres: Guía de expedición al Circuito de la Cordillera Huayhuash

La geografía del esfuerzo: Altitud y aclimatación

El principal desafío del Circuito de Huayhuash no radica únicamente en la distancia física —que ronda los 120 kilómetros en su variante clásica— sino en la permanencia constante a gran altitud. Casi la totalidad del recorrido se realiza por encima de los 4.000 metros sobre el nivel del mar, y los senderistas deben superar casi a diario pasos de montaña que rozan o superan los 4.700 y 5.000 metros. Esta exposición continua al aire enrarecido exige un proceso de aclimatación previo y riguroso. Los expertos recomiendan pasar al menos tres o cuatro días en Huaraz, realizando caminatas de preparación a lagunas de menor altitud como Churup o Wilcacocha, antes de dar el primer paso en el sendero de Huayhuash.

El mal de montaña, o soroche, es una amenaza real que puede arruinar la expedición e incluso poner en peligro la vida. La hidratación constante, una dieta rica en carbohidratos de fácil digestión y un ritmo de marcha lento pero constante —el clásico paso andino— son fundamentales para sobrevivir a las extenuantes jornadas de ascenso. Cada paso de montaña conquistado es una victoria sobre la gravedad y la hipoxia, recompensada con vistas panorámicas que cortan el aliento, tanto por el esfuerzo físico como por la magnificencia del paisaje.

«En las alturas de Huayhuash, el tiempo no se mide por las horas del reloj, sino por el ritmo de la respiración y el avance lento de las sombras sobre las paredes de hielo.»

El desfile de los gigantes: Yerupajá y Siula Grande

A lo largo de la ruta, el paisaje está dominado por una sucesión de colosos de hielo que desafían la gravedad. El rey indiscutible de la cordillera es el Yerupajá (6.634 metros), una mole de hielo y roca cuya cara oeste presenta una de las paredes más difíciles y peligrosas para los escaladores de élite. Sus aristas afiladas y sus constantes avalanchas le han ganado una reputación legendaria y temible dentro de la comunidad alpina internacional. Contemplar el amanecer desde el campamento de Carhuacocha, con los primeros rayos de sol tiñendo de rosa y dorado las cumbres del Yerupajá, el Yerupajá Chico y el Jirishanca, es una experiencia estética que justifica por sí sola cada gramo de esfuerzo realizado.

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Un poco más al sur se encuentra el Siula Grande (6.344 metros), una montaña que quedó grabada en la memoria colectiva global gracias al libro y posterior documental Tocando el vacío (Touching the Void), que relata la milagrosa supervivencia del montañista británico Joe Simpson en 1985. Al observar la intimidante y caótica cara oeste del Siula Grande desde el mirador de San Antonio, uno no puede sino maravillarse ante la escala del drama humano que allí se desarrolló, y comprender la absoluta indiferencia de estas catedrales de hielo ante la presencia de los seres humanos.

El laberinto de pasos de montaña: Superando los 4.700 metros

El circuito clásico de Huayhuash es una sucesión de valles y pasos de montaña, cada uno con su propia personalidad y desafíos técnicos. El primer gran obstáculo es el paso de Cacananpunta (4.700 metros), que marca la transición hacia la vertiente oriental de la cordillera. El ascenso, aunque empinado, recompensa a los caminantes con una vista de valles áridos y formaciones rocosas singulares. Días después, el paso de Carhuac (4.650 metros) ofrece una aproximación más suave pero igualmente espectacular, abriendo las puertas a la cuenca de la laguna Carhuacocha, considerada por muchos como uno de los campamentos más hermosos del mundo.

Sin embargo, son los pasos más altos los que ponen a prueba el verdadero temple del expedicionario. El paso de Punta Cuyoc (5.000 metros) es el punto más elevado de la ruta estándar, un páramo pedregoso y desolado donde el viento suele soplar con violencia y donde es frecuente encontrar nieve o granizo incluso en los meses de verano andino. El descenso desde Cuyoc hacia el valle de Huanacpatay es largo y empinado, exigiendo una gran concentración para evitar lesiones en las rodillas y tobillos en un terreno inestable de morrenas y canchales de piedra suelta.

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Encuentros en el altiplano: La vida en las comunidades quechuas

A pesar de su carácter salvaje, la Cordillera Huayhuash no está completamente deshabitada. El territorio pertenece a diversas comunidades campesinas de origen quechua, que han habitado estas tierras altas durante generaciones, dedicándose principalmente a la ganadería de ovejas, vacas y alpacas. La relación entre los montañistas y las comunidades locales ha evolucionado significativamente en las últimas décadas. Hoy en día, el circuito está gestionado de manera comunitaria, lo que significa que cada comunidad cobra una tasa de acampada y tránsito por el uso de sus tierras tradicionales.

Estas tasas, que se pagan en efectivo en cada campamento, contribuyen directamente al desarrollo de infraestructuras básicas, educación y salud en pueblos extremadamente aislados como Llamac, Pocpa, Huayllapa y pacllón. El contacto con los comuneros ofrece una valiosa dimensión cultural a la expedición; sus rostros curtidos por el sol y el frío del altiplano reflejan una resistencia y una adaptación admirables a un entorno hostil. Respetar sus costumbres, mantener la limpieza de los campamentos y comprar productos locales, como el queso fresco o las truchas recién pescadas en las lagunas, es fundamental para asegurar que el turismo siga siendo una fuerza positiva en la región.

«La verdadera soberanía de estas montañas no pertenece a los mapas ni a las guías de viaje, sino a las comunidades que cuidan sus pastos y conversan con el viento del altiplano.»

Logística de expedición: Autonomía frente a servicios guiados

Planificar una expedición a Huayhuash requiere tomar una decisión fundamental: realizar el circuito de forma totalmente autónoma o contratar los servicios de una agencia especializada en Huaraz. La opción autónoma exige una preparación física y logística impecable. El caminante debe cargar con todo su equipo de acampada de alta montaña, sistema de cocina, combustible y alimentos para un mínimo de ocho a diez días, lo que se traduce en mochilas que superan fácilmente los veinte kilogramos de peso. Además, la navegación puede ser compleja en condiciones de niebla densa o tormentas de nieve, haciendo indispensable el uso de mapas topográficos detallados y dispositivos GPS fiables.

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Por otro lado, la opción de contratar un servicio guiado simplifica enormemente la logística y permite disfrutar del paisaje con menor desgaste físico. Estas expediciones suelen contar con un guía oficial de caminata certificado (AGMP/UIAGM), un cocinero que prepara comidas calientes y nutritivas de gran valor calórico, y arrieros con burros o caballos de carga que transportan el equipamiento pesado de campamento y los equipajes personales. Esta modalidad no solo incrementa los márgenes de seguridad en caso de una evacuación médica de emergencia, sino que también genera empleo directo para los habitantes de los valles circundantes, fortaleciendo la economía local de manera sostenible.

Preservación y sostenibilidad en un ecosistema frágil

El ecosistema de la puna andina, caracterizado por sus pastizales de ichu, bofedales (humedales de altura) y bosques residuales de queñual (Polylepis), es extremadamente sensible a las alteraciones humanas. El incremento del flujo de visitantes en los últimos años ha encendido las alarmas sobre la necesidad de implementar prácticas estrictas de mínimo impacto. La regla de oro de la expedición es «no dejar rastro»: todo desecho generado debe ser transportado de regreso a los puntos de partida para su correcta gestión, y el uso de jabones y detergentes biodegradables debe limitarse estrictamente a zonas alejadas de las fuentes de agua natural.

Los bofedales, que actúan como esponjas naturales regulando el flujo de agua en los valles secos, son especialmente vulnerables al pisoteo constante de los senderistas y los animales de carga. Mantenerse en los senderos principales y evitar la creación de rutas alternativas es crucial para evitar la erosión del suelo y la fragmentación del hábitat de especies endémicas, como el amenazado ganso andino (huallata) o el escurridizo gato de los pajonales. La conservación de la Cordillera Huayhuash depende del compromiso ético de cada montañista que decide adentrarse en sus dominios.

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Guía práctica para el montañista

Para asegurar el éxito y la seguridad durante la travesía, es fundamental tener en cuenta la siguiente información práctica verificada:

  • Mejor época para viajar: La temporada seca, conocida como el «Verano Andino», se extiende de mayo a septiembre. Durante estos meses, los días suelen ser soleados y estables, aunque las temperaturas nocturnas en los campamentos de altura pueden descender fácilmente por debajo de los -5 °C y hasta los -10 °C.
  • Equipo imprescindible: Saco de dormir con temperatura de confort de al menos -10 °C, tienda de campaña de tres o cuatro estaciones capaz de resistir vientos fuertes y nevadas ocasionales, calzado de trekking robusto e impermeable de caña alta, sistema de capas para el frío (incluyendo plumón y cortavientos de membrana impermeable), y un filtro o pastillas purificadoras de agua eficientes.
  • Documentación y tasas: Es necesario llevar suficiente dinero en efectivo en soles peruanos para pagar las tasas de las comunidades en cada campamento (aproximadamente entre 250 y 300 soles en total por persona). No se aceptan tarjetas de crédito ni pagos electrónicos en ninguna parte de la ruta.
  • Seguridad y rescate: No existe cobertura de telefonía móvil en la mayor parte del circuito. Se recomienda encarecidamente llevar un dispositivo de comunicación satelital (tipo Garmin inReach) para poder emitir alertas de emergencia o coordinar rescates en caso de accidentes graves.

El eco del viento en las lagunas glaciales

Al noveno o décimo día de marcha, cuando el sendero finalmente desciende de regreso hacia el pueblo de Llamac, una mezcla de fatiga física y nostalgia se apodera del expedicionario. El cuerpo, exhausto por los miles de metros de desnivel acumulados y la constante lucha contra la altitud, reclama descanso; sin embargo, la mente se resiste a abandonar la pureza de las alturas. Las imágenes de las paredes heladas del Jirishanca recortadas contra el cielo del amanecer, el sonido del crujido de los glaciares en la distancia y la inmensidad del silencio andino quedan grabados de forma permanente en la memoria.

El Circuito de la Cordillera Huayhuash no es simplemente un logro deportivo o un destino tachado en una lista de viajes. Es una experiencia de transformación personal que nos devuelve a nuestra verdadera dimensión ante la inmensidad del planeta. En un mundo cada vez más interconectado y predecible, Huayhuash permanece como un bastión de lo salvaje, un recordatorio de que los paisajes más hermosos de la Tierra exigen, como tributo ineludible, el sudor de nuestra frente, la determinación de nuestros pasos y un profundo y silencioso respeto.

Renata QuispeExplora más lejos.

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